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Él también descanse en paz

Nosotros no podemos decir "hasta siempre comandante", porque siempre es un horizonte de libertad, no sólo de justicia; un mañana en el que entraremos y saldremos de las islas a voluntad; en el que nadie nos retendrá en el trópico, en el que nadie nos perseguirá por las ideas que broten de nuestros adentros.

No podemos decir "hasta siempre comandante" por más que no se nos haya enfriado la sangre revolucionaria, por más que el atropello y la injusticia nos sigan sublevando, por más que sigamos caminando por nuestras particulares y Maestras Sierras, alertas siempre en nuestras atalayas, en nuestras salvajes y amenazadas Bahías de Cochinos...

No podemos decir "hasta siempre comandante", porque nuestro socialismo tiene alas y no cadenas, nuestro futuro no lo controla ningún comisario, nuestras banderas sumaron todos los colores, nuestros sueños todas las sensibilidades…

Seguimos luchando, pero contra nosotros mismos, con la miseria de nuestros propios colonialismo, contra la dictadura de nuestros más íntimos Batistas. Crearemos "poder popular", claro que sí el poder que nos permitirá hacernos los dueños de nuestros destinos sin tutelas de ningún orden; el poder y la ternura que nos permitirán inaugurar un mañana de socialismo, de compartir y cooperar en verdadera libertad.

Gracias comandante, gracias de corazón por los hospitales, por las escuelas y universidades que sembraste por la isla…, pero en la próxima recuerda que somos seres libres, que nacimos en y para libertad y que ninguna revolución, ni siquiera la de aquellos valientes barbudos que derrotaron al tirano, puede privarnos de lo que Dios, el Misterio, el Supremo Comandante..., el nombre es lo de menos, nos ha otorgado.

Descansa en paz Fidel, suelta las riendas, desamarra. Vendrán otras revoluciones que no exigen doctrinarios, que no apuestan comisarios en las esquinas, que no persiguen las balsas al alba. Vendrán otras revoluciones sin banderas rojas, ni consignas imperativas, otras revoluciones que no exigirán de los demás, sino de nosotros mismos.

No podemos decir "hasta siempre comandante", porque no deseamos comandes nuestros destinos; hasta siempre Fidel por habernos permitido creer que otro mundo era posible, y que lo podíamos conseguir con nuestro arrojo, con nuestra entrega, con el olvido de nosotros mismos en medio de las selvas infestadas. Hasta siempre Fidel, vuela a la Tierra de los verdaderos socialismos, donde no hay arbitrario dominio, ni pobreza, ni injusticia, donde las almas se abrazan en libre, en sincera, en eterna fraternidad.

¡Hasta la Victoria final camarada, hasta la definitiva!, no sólo la que cambia fachadas, regímenes y estructuras. ¡Hasta la Victoria con mayúsculas!, la Victoria que anidará en lo profundo de nuestros corazones, la Victoria que no dejará más derrota que las de nuestras propias vilezas, errores y flaquezas.

Arteixo 26 de Noviembre de 2016
http://www.Artegoxo.org

 
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